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jueves, 7 de octubre de 2010
3 - "Tiempo al Tiempo"
Los días corren, continúan avanzando sin piedad, y aun me encuentro aferrado a mi ventana mirando al horizonte con la absurda y estúpida idea de que volverás.
Mi corazón, ciego e igual de terco, siempre encuentra la manera de abrirse paso y alimentar su ilusión.
Paralelamente, mi cabeza y su razón se tomaron una licencia.
Ya no sermonean más a mis impulsos, y muy de vez en cuando se toman un recreo y se ilusionan con su causa.
Es que en definitiva, soñar es gratis, y la desesperación obsequia y desparrama ilusiones por todos los rincones.
Todas y cada una de ellas tan inútiles y vacías como mi alma.
Cuando lo que falta es la esperanza, somos una hoja que se pierde en el viento. ¿Dónde iremos a fenecer?
Todos me hablan del "Tiempo".
Ese ente que todo lo cura, y que el amor, como todo, prescribe con su simple peregrinar.
Asiduamente me esbozo a mi mismo la misma pregunta, ¿Qué es el Tiempo?
Para muchos, mucho tiempo es poco, y para otros, poco tiempo es mucho.
¿Entonces, cuanto tiempo habrá que esperar?
Me tomo tan poco tiempo enamorarme de vos, creo que fue un instante, y hoy me cuesta horrores desprenderme de tu ser.
Por que es el propio tiempo quien va fragmentando en etapas nuestras vidas.
Cada capitulo va cerrando y abriendo nuevas puertas, y con estas, nuevas oportunidades.
Sin embargo este capitulo parece ser perpetuo. De tanto buscar salidas, me perdí en el camino.
Sin embargo, el tiempo me ratificó que no existe perfume, no existe esencia, ni otro ser que opaquen tu diáfana imagen.
Vivir en penumbras se hace costumbre. No veo esa luz en el final del camino.
Inconscientemente, vivo visitando lugares en donde solimos dejar fragmentos de ternura. Siempre peco de ingenuo porque allí nunca, pero nunca te encuentro.
Ya casi ni recuerdo tu voz. Busco dentro de mí y solo escucho el eco de mi llanto, y el de mis pasos.
Por las calles de mi alma ya no hay luz. Se hace difuso el camino, y casi imposible caminar entre los hitos que delimitan mi ser.
Mi alma se pregunta:
¿Qué dolor podría ser más tolerable?
¿Será el dolor a cada instante?, ¿intentando hallarte en algún rincón?
¿O será ese dolor lento y largo? ¿La propia y cruel resignación, ese temible dolor de vivir sin vos?
De la forma que sea, ese dolor continúa propagándose como una peste por mi alma.
Soy un fantasma. Muerto en vida, solo ocupo espacios físicos, casi nunca encuentro entornos, ni contextos en donde hallarme y sentirme vivo, y al fin en casa.
Tiempo, tiempo y mas tiempo, y paradójicamente me encuentro siempre en el mismo lugar. Camino en círculos. He echado raíces y no he logrado avanzar.
En realidad, quizá retrocedí.
¡Ay Mujer! ¿Por qué dejaste tanto en mí? Trato de odiarte, quizá así sea más fácil olvidarte. Pero solo logro lacerar más y más todas mis heridas sin cicatrizar.
Dicen que hay que darle razón a la razón, y tiempo al tiempo. Que fácil y barato es hablar, no existe cosa tal.
Walter Sebastián Oliveira.
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